domingo, 25 de marzo de 2012

Ustedes, los Ricos. Ni hablar, mujer: traes puñal (6/10)

Pepe leyendo las noticias.


Ustedes, los Ricos, es la segunda de la trilogía de "Pepe, el Toro" de Pedro Infante. La película es buena, pero deja qué desear si se compara con su antecesora "Nosotros, los Pobres".
La bella Blanca Estela Pavón vuelve a ser Celia, "la Chorreada". Moriría al año siguiente en un accidente de Aviación.


"Chachita" también vuelve a aparecer, esta vez con un corazón un poco más romántico.


Una vez más se nos presenta, de esa creativa manera como se hace en la primera, a los protagonistas de la historia. Salvo unos cuantos que ya no salen ("La que se levanta tarde" es una de ellos), siguen los mismos.  Junto con ellos, ahora tenemos a unos cuantos pobres más y, ahora sí como protagonistas en serio, a unos cuantos "ricos".

Chachita parece inquirirnos :"¿Pueden las riquezas satisfacer las ansias de mi corazón...


...y remplazar al que ha sido más que un padre para mí? ¿Pueden acaso el oro y la fantasía aristocrática suplir toda una vida de recuerdos, de ternuras y de lágrimas?

Mucho se ha escrito de esta trilogía. Es innegable que Ismael Rodríguez (y Pedro de Urdimalas y los otros escritores), presenta una visión idílica de los pobres. Son un grupo variopinto en sus formas, intachable en su moral y alegre en sus desdichas. Es como si esa pesada carga de su pobreza los impregnara necesariamente de virtudes (y si hay algunos pobres que no se portan bien, se nota que saben que su comportamiento es malo).

Los ricos en cambio, son unos seres de alma oscura que han sido manchados indeleblemente por la avaricia, y que no saben nada de sentir. Ellos, con odio siempre en su hablar y una inquietante sangre fría, se tratan entre sí como  productos, como materia que puede ser comprada o vendida. No sólo tienen esta concepción con respecto a ellos mismos, sino que la extienden al género humano.

Semejante generalización (falsa como cualquiera) pinta un escenario de dimorfismo moral, o maniqueísmo, si se quiere, aún más presente que en la primera película. Los buenos son los pobres. Los malos son los ricos (y Ledo, el loco que al final de la primera parte se pelea contra el Toro). Podemos ser más precisos. Los pobres tienen la bondad. Los ricos necesitan volverse "pobres" para poder adquirir esa bondad. El dinero es, en definitiva, malo.

¡Toma!


Ustedes los Ricos es entretenida. Como la primera, es dramática a puntos que serían inadmisibles en el cine contemporáneo. De igual manera, no pretende mostrar la realidad de la diferencias sociales y económicas, sino que hace de ella una caricatura (y decir luego que esta caricatura es la realidad).

¡TORITOOOOOOO!


Esta secuela trae muchos y muy curiosos personajes nuevos. "El atarantado" es uno de ellos.

La película dejó en mí cierto sabor a que "algo faltó". Faltó trabajo en la manera como se solucionan los problemas (es risible como se acaba esa lucha en la azotea, por ejemplo). Faltó coordinación en las imágenes de Torito, que cambia mágicamente de ropa en escenas contiguas. Faltó un poquito del amor y la dedicación puesta en Nosotros los Pobres. Eso sí, acepto un poco el argumento de que "eso no importa, porque lo importante es el mensaje". Puede ser, puede ser. Al igual que Nosotros Los Pobres, Ustedes los Ricos es un torrente de tragedias, cada una más pesada, fuerte y desilusionante que la anterior, que desemboca, por la fuerza de la voluntad, del amor y de un indomitable Destino afable a los eternamente sufridos, a buen término. 6/10

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